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JOAQUÍN OCHOA SALAZAR
Joaquín Ochoa Salazar
Nació en Villanueva de Valdegovia (Álava) el 16 de abril de 1910. Fue bautizado al día siguiente y confirmado en Berantevilla (Álava), residencia habitual de sus padres, el 10 de abril de 1912. En 1924, junto con su hermano Eladio, ingresó en el postulantado marianista de Escoriaza; allí pasó tres años que dejaron profunda huella en su vida. En septiembre de 1927 empezó el noviciado en Elorrio (Vizcaya), al igual que su futuro compañero de martirio Sabino Ayastuy. Serio, sencillo, dócil, respetuoso, incapaz de hacer sufrir a nadie, piadoso, abnegado y trabajador, eran algunos rasgos que lo definían. Profesó el 5 de septiembre de 1928, pasando al escolasticado, donde completó su formación: un año en Vitoria y dos en Segovia. Le costaban los estudios, pero los iba sacando. En septiembre de 1931, con el título de bachiller, empezó la actividad docente, que ejerció durante cinco años: uno en Escoriaza y cuatro en Madrid, en la enseñanza primaria. Progresó como religioso y como educador, a pesar de su timidez y de su salud no demasiado fuerte. Era bondadoso y sencillo, amable y muy caritativo con los pobres. Iba preparando la licenciatura en Historia, que pensaba obtener en Zaragoza en enero de 1937.
 
De mayo a junio de 1936, como otros miembros de la comunidad, dormía fuera del colegio por temor a un asalto. Terminado el curso, hizo los ejercicios predicados por el P. Miguel Léibar y después permaneció en Madrid preparando su licenciatura. El 20 de julio se hallaba refugiado en la misma casa en que estaban otros religiosos marianistas, donde llevaba una vida de intensa piedad con los demás. El 13 de  septiembre fue detenido junto a algunos de sus hermanos y llevado preso a la checa de las Salesas, en la calle San Bernardo. Fue torturado y martirizado el 14 de septiembre de 1936 en la carretera de El Pardo, contigua al Puente de San Fernando.





















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